El Reino Unido, a través de la administración de las Islas Malvinas, extendió por cinco años todas las licencias vigentes para la exploración petrolera offshore, con posibilidad de sumar otros dos años si las empresas cumplen sus programas de trabajo. La decisión alcanza a las compañías que operan en la zona y cuenta con el respaldo explícito de Londres.
La medida llega en plena escalada con Argentina por la explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur. El Gobierno argentino considera ilegales esas licencias porque sostiene que se desarrollan en un territorio cuya soberanía está en disputa y, en las últimas semanas, avanzó con denuncias y sanciones contra empresas vinculadas al proyecto Sea Lion, encabezado por Navitas y Rockhopper.
La prórroga no solo mantiene las operaciones petroleras: les da continuidad y previsibilidad durante los próximos cinco años, mientras Sea Lion avanza hacia una extracción prevista para 2028. Además, Navitas fue autorizada a quedarse con el 65% de un bloque vecino. Todo ocurre justo cuando Argentina vuelve a llevar el reclamo por Malvinas a la ONU

