Brasil le respondió con dureza a Javier Milei después de que el Presidente acusara a Lula da Silva de impulsar una campaña «antiargentina». Desde el gobierno brasileño calificaron sus declaraciones como una «provocación sin precedentes» y las consideraron una intromisión en asuntos internos del país.

El canciller Mauro Vieira fue el encargado de ponerle voz al malestar. Dijo que Milei cruzó un límite al cuestionar no solo a Lula, sino también a la Justicia y a las instituciones democráticas de Brasil. Traducido: la pelea ya dejó de ser un intercambio de chicanas y pasó al plano diplomático.
Como si faltara un capítulo más, Brasil convocó al embajador argentino para pedir explicaciones oficiales. Mientras Milei sigue apostando a la confrontación, la relación con uno de los principales socios comerciales de Argentina vuelve a sumar tensión. Porque, al parecer, ahora también se exportan conflictos.

