10 de marzo de 2026
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EL PLAN DE RIQUELME PARA AMPLIAR LA BOMBONERA

La dirigencia del club diseñó un plan estructural para aumentar el aforo del estadio sin tener que mudarse.

Esta iniciativa contempla una serie de reformas a la Bombonera para resolver la falta de espacio. El objetivo central de la obra es la incorporación de miles de nuevas ubicaciones para el público en el corto plazo.

El eje de la propuesta radica en la creación de una cuarta bandeja sobre el sector de la actual platea preferencial. Mediante esta modificación, el club pretende alcanzar una capacidad cercana a los 80 mil espectadores. Esta transformación alterará la fisonomía de uno de los sectores más emblemáticos del Alberto J. Armando para optimizar el aprovechamiento del suelo.

El proyecto incluye además una modernización integral de los accesos y la circulación interna de la cancha. La obra prevé mejoras en las zonas de plateas y palcos, junto con la instalación de nuevos espacios de servicios para los asistentes. Estos cambios buscan una infraestructura funcional que se adapte a los estándares de comodidad de las demandas actuales.

La decisión de la comisión directiva pone fin a la controversia sobre la construcción de un nuevo recinto en otra ubicación geográfica. El plan apuesta por el crecimiento dentro del mismo terreno para preservar la identidad histórica de la institución. De este modo, el club ratifica su permanencia definitiva en el barrio de La Boca a pesar de las limitaciones de espacio.

Esta expansión técnica surge como respuesta directa a la problemática de los socios que no consiguen entradas para los encuentros de local. La escasez de lugares es un reclamo constante de la masa societaria desde hace varias temporadas. La nueva estructura permitirá un ingreso masivo de fanáticos y reducirá los conflictos derivados de la alta demanda de tickets.

Si bien todavía no existe una presentación formal ante los organismos públicos, los detalles internos generaron fuertes expectativas en el mundo del fútbol. Esta reforma representará la modificación más importante en la historia reciente del estadio. La mística del escenario se mantendrá intacta bajo un esquema que prioriza el arraigo y la renovación tecnológica.